EN VERSO, SIN VENIR AL CASO

Amigos míos, no sé
qué demonios pasa hoy,
que cuando siento a Rajoy
parece que tiene al pie
de mentiras un convoy...

De lo que pasa en su casa
nada dice, - o sí: que hay paz,
cohesión, tranquilidad
y no la guerra que arrasa
-es un decir- sin piedad.

En Madrid si, pero non,
que entre dimes y diretes
abundan los matasietes
de la Espe y Gallardón...
Y, aunque simulen perdón,
de Madrid a Barcelona,
no hay paz, que hasta en Mahón
todo el pepé desentona...

En el Centro, mientras tanto,
si don Mariano no atina
a corregir tanta inquina
y desafuero y quebranto,
por Vasconia, sangre y llanto,
dimitirán muchos más,
que a la San Gil van detrás,
mientras en Denia, un traidor
vendiendo al diablo el honor
come al par que Barrabás
con Judas, como un señor....

Hablando en serio,no en broma
señor Rajoy: su cantata
viene a ser la perorata
del enfermo que está en coma
y ya no tiene remedio...
Deje,pues,ya tanto asedio
de su parca letanía,
que señala cada día
que España, si no es usted,
acaba sin honradez,
sin futuro y sin destino...
Sin embargo, su camino
(el de usted) por más que diga,
va detrás de Zapatero...
Así que deja la intriga
de su canto lastimero...






HABLANDO DE POETAS


Cada cual --o cada quién, como dicen en México-- es dueño de sí y de creerse igual a Dios o ser más que los demás, --o, sin ser nada, blasonar ser el hito mayor de todo...Y ello nos da por pensar que es así habida cuenta que, más de cuatro veces, hemos conocido escuchado -o leído- a quien se presentaba como poeta.

¿Poeta...? ¿De ahora o de antes...?/
¿De verso abstracto o concreto...? /
¿O de los que, usando veto,
/
van rechazando a Cervantes /
y a Quevedo, en el soneto/
y a los dos, por malsonantes...?/

Bien se ve, de blancos guantes, /
guarecidos tras el peto /
de las rimas disonantes...

¡Dígalo ya, que hay farsantes/
que dicen ser , sin respeto,/
más que Apolo y los Gigantes! /

¿Poeta en prosa...? ¡Parlantes,/
que apurando el vino prieto,/
no traga tanto el coleto/
de los que, diciendo tanto,/
uno ha de oírles de fijo,/
que son Dios, que son el Hijo/
y no son más que el quebranto/
clavado en el Crucifijo...

Cuestión de conceptos e interpretaciones. Poeta, como los curas aquellos de misa y olla,es un rango que no todos disponen, ni todos lo han adquirido --ni adquieren-- y es un don,al fin y al cabo, que viene otorgado de los cielos, a cuya altura, si no llega el alma, llega la inspiración, que viene a ser lo mismo.
El cielo, para muchos, en cambio, no es más que un vacío insondable, y para otros es --y fue-- el espacio por el que llegaban los aviones bombardeando las aldeas de una infancia que mejor dejarla pasar-- como ya ha pasado, o es dónde las nubes producen lluvias, que son beneficiosas o perjudiciales, según.Y el cielo es , según la Iglesia, donde habita Dios. Y Dios fue el que, según la Iglesia aquella, ungió de Gracia al llamado Caudillo....

Del cielo, poca esperanza
y de poetas en prosa
-por no decir otra cosa-
gloria a ellos. La Asechanza
del gran cielo, les acosa...

¿El cielo? ¡Qué digo cielo!
Digo que de cielo, nada;
que más que el cielo es la amada
que está desnuda en el suelo
y quedamente recostada...

¡VIVA SAN FERMIN !


La Fiesta de San Fermín
tiene el desmadre seguro,
pues se bebe hasta el apuro
y apurando, hasta dar fin
al porrón de vino puro...

Y pues que no pone metas
el desmadre pamplonés,
además de vino, hay tetas
y no sé, además de tretas,
que cabe que haya después...

¡Algo habrá, que doña Inés
tiene brillantes a inquietas
las tetas, Iñaki...¿Ves...?
________________________________________
Pues si el Iñaki no las ve, allá él. Los demás si las ven y vemos--aunque a gran distancia--y no como los que rodean a la efervescente sanfermina pamplonica, que de eufórica que vivió el inicio de las fiestas de Pamplona, no dudó en sacar sus floridas y no sé si turgentes palomas mensajeras y airearlas, que así veía ella y sabía ella que nada iba a alegrar tanto a la parroquia que la rodeaba como mostrar sus bien documentadas pechugas, al tempo que manifestaba --posiblemente--¡Esto es San Fermín! Aquí lo tienen...
Y tanto fue así, que al tiempo que tal decía y mostraba, se escuchó una gran gritería, que aplaudía y corroboraba sus palabras..
San Fermín, mira que tienes mala suerte, majo, pues te pierdes de ver cosas que, para saber como son, hay que verlas , que contarlas, no merece la pena aunque te lo cuente el obispo de Navarra, que el hombre, por ser quien es, tampoco debe ver tetas así, so pena de caer en pecado mortal. Así que, los que ya estamos empecatados, suerte tenemos de ver estas cosas.

Y YO ¡QUE CULPA TENGO!

Tino Pertierra es un periodista de La Nueva España, muy variado y entretenido;literario y original. El día 6 de marzo leímos de él la breve entrevista que le hizo a Care Santos, de la que no conocemos su obra, pero parece que viene de vuelta en este mundo de la literatura. Bien, lo cierto es que el periodista le pregunta a Care Santos: "El primer libro del que tiene recuerdo" y la escritora responde: --"Unos poemas muy cursis pero preciosos de José Ángel Buesa en la colección Laurel de mi padre"...
Bien, pero disiento de la Santos. Primero, porque lo cursi no suele ser precioso -o lo precisos no raya en lo cursi. O, en cualquiera de los casos, no deja de ser un contrasentido que sea cursi y a la vez precioso.Y, seguidamente, en lo que interpreto, la Colección Laurel era propiedad de Bruguera e ignoraba que fuese de su padre de ella.Otra cosa sería una serie de la colección.

Lo demás, allá penas. Pero, pobre Buesa, el poeta cubano más leído y traducido, legal y subrepticiamente, del siglo pasado. Sus temas preferidos: el amor, la infidelidad, la galantería, el sentimiento, resulta que sus versos son cursis, cuando son los más admirados de los lectores de poesía. O sea, que hay un porrón de cursis en el mundo. Y, a propósito, los libros de Buesa siguen leyéndose y buscándose, y no se encuentran.
¡Qué se va a hacer! Los tiempos y les personas son --somos --así.En cuestión de gustos -dicen- no hay nada escrito. Lo que lamento --que es un decir-- es que para una fémina Buesa resulte cursi, lo que viene a ser , más o menos, lo que desdeñan algunas hembras (y no me refiero al caso concreto de que hablo) de ciertos hombres si les hablan o les citan algún verso, calificándolos de románticos o parecido.
"Sonríe, jardinera, si en el surco te inclinas
y buscas el secreto profundo de las cosas:
No pienses que las rosas se afean con espinas,

sino que las espinas se embellecen con rosas"
Total, que no sé porqué inicié este post hablando de quien hablé para decir que la poesía de Buesa, como la de Camín, (que a buen seguro es menos cursi que la de Buesa y que no sé porqué se nos da que la conoce la Santos) es preferida no sólo nuestra, si no de muchos otros lectores, los cuales, seguramente, no la juzgarán cursi ni mucho menos. Pero si lo fuera ¿qué? ¿A mí que me cuentan? Seguiremos leyéndola y admirándola y, en la medida que podamos, defendiéndola. Y como aquí ahora, insertando uno de sus poemas. Por ejemplo "Muchacha dormida":

La muchacha dormía/
en una fría habitación de hotel./
Afuera, atardecía el mediodía,/
en la penumbra del invierno aquel./

Mi mano fue liviana, tan liviana/
que casi no era mía,/
y alcé el plisado cobertor de lana/
y miré a la muchacha que dormía./

Y, de alguna manera/
ya no fue invierno en el minuto aquel,/
sino una repentina primavera/
en una alegre habitación de hotel./

Y --como nadie miente,/
si es primavera en una tarde fría--,/
supe después,maravillosamente,/
que la muchacha aquella no dormía..."/

Sirva por hoy este poema del Bécquer hispanoamericano, como algunos le califican, para rendirle perpetuo homenaje de admiración por sus estrofas rimadas y llenas de belleza; desde luego muy distintas a las poéticas que nos quieren meter a la fuerza y por la influencia mediática del amiguismo. La poesía, como la música o la pintura, es tanto mejor cuanto mayor sea se concepción y belleza armónica. Lo demás, ya es otro cantar.

MAS CICLISMO

¿Qué año corría? Habría de ser allá por 1957-58. En Asturias el ídolo mayor de todos Federico Martín Bahamontes. Su presencia --al igual que en otras partes-- despertaba inusitado interés. Debido a la configuración del terreno montañoso y a la mayor facilidad escaladora de Bahamontes que la de sus rivales para ascender las rutas de montaña, aquel año acudimos varios grupos de aficionados, todos jóvenes, al alto de la Colladona,límite de los concejos de Aller y Laviana, por dónde habrían de pasar los ciclistas. El día estaba gris y lluvioso; la niebla no permitía ver más allá de cuatro a cinco metros de distancia; la carretera, como casi todas entonces, era infernal, con baches, piedras de canto y barro. Así, por estas rutas, disputaban los ciclistas entonces.

Como quien más y quien menos teníamos por ídolo a Bahamontes, quien además tenía el terreno favorable para su especialidad e iba en los puestos de cabeza, sino el primero en la clasificación general, decidimos aquellos grupos de aficionados juveniles situarnos seguidamente, unos tras otros, con una distancia de pocos metros, en la parte ascendente de la ruta por la que tendrían que pasar procedentes de Cabañaquinta, capital del concejo allerano. Aquella decisión de situarnos a pocos metros unos de otros, alcanzó pronto casi el kilómetro de longitud y fue debido a que, como había tanta niebla y la visión era tan escasa, pudiésemos comunicarnos a viva voz --moderna telefonía comunicativa--, de uno en otro el momento preciso en que pasase Bahamontes para alentarle con nuestros aplausos...

Empezó la primera voz: "¡Ya vienen!! Ya vienen, ya vienen, iba pasando la voz de uno en otro...Y de la cadena humana instalada en la cuneta de aquella mala carretera, mojados como sopas, salía la pregunta de si era Bahamontes el primero...No sé --contestaba alguno--, no le veo el dorsal...

Lo cierto es que iban pasando corredores, de uno en uno, zigzagueando, subiendo como almas en pena, agotados, pero Bahamontes no acababa de aparecer...Y así habían ya cruzado la cima de La Colladona y en dirección a Laviana varios de ellos , cuando surge una voz no muy lejana de la cadena que formábamos los jóvenes aficionados: ¡Vienes dos...! Y la voz se iba repitiendo de uno en otro hasta el último apostado, en la cima del monte... ¡Uno viene tirando por otro..! ¿Qué?
¡Que uno viene tirando por otro, hostia! ¡El que tira ye Bahamontes!
¡¡Acabáramos!! Se explicaba porqué, teniendo el terreno favorable, Bahamontes no acababa de pasar. Tuvo que esperar por el que, al parecer, venía de jefe de fila, el madrileño Antonio Suárez, quien se había atascado en las duras rampas de La Colladona por la parte allerana. ¿Y quién mejor para ayudarle que el ciclista que no tenía problema para ascender por aquella ruta ?

Cuando ambos corredores pasaron a
nuestra altura, lo comprobamos: Bahamontes subía empujando por el sillín al madrileño Suárez. Renegamos de aquella acción y de quien sacrificaba a un corredor que, de no ser por estas órdenes del director de equipo, llevaba todas las de ganar.
El hecho fue así,aunque no sepamos referir quién ganó ni la etapa ni la vuelta. Nos habían matado la ilusión de ver en primer lugar a nuestro ídolo, sacrificándolo en aras de otros que, a nuestros ver de entonces, eran inferiores y siempre con menores posibilidades de victoria....

hay otras historia de aquellos años, que tal vez contemos algún día. Por hoy, haya salud.

HABLANDO DE CICLISMO

Habíamos prometido hablar de ciclismo, aunque de ello, como de lo demás, no sepamos ni un ápice. Pero como lo prometido es deuda, vamos a pagarla refiriendo que en la década del 5o, el ciclismo en España carecía de una verdadera estimación solidaria. Cada cual iba a lo suyo.Además, buenos estaban aquellos tiempos...
En torno a la Vuelta a Asturias, se hablaba de Martín Bahamontes, un ciclista toledano, que para participar, había hecho el viaje de Toledo a Asturias en bicicleta. O sea, que llegó de tan largo viaje y ya corrió a continuación la primer etapa.¿Que ocurría entre tanto a nivel nacional, donde Bernardo Ruiz, de Orihuela, que había quedado tercero en el Tour de Francia en 1952, gozaba de prestigio, lo que le daba privilegio a ser primera figura en el ciclismo patrio.?
Salvador Botella, otro ciclista levantino, también estaba en el pináculo de la fama, pues había ganado en 1953 la Vuelta a Cataluña y era figura con la que también había que contar.
Y, a la vez, estaba Luis Puig Esteve, influyente en las decisiones ciclistas, el cual fue seleccionador del equipo nacional, amén de levantino. Y eso sin decir que la tierra tira..
Otra pieza a contar era Jesús Loroño
, vasco, cuy
a especialidad escaladora era superior a los referidos Botella y Ruiz, y era, en cualquier caso, otro más de los considerados para ser el líder en cualquier prueba. Uno más. O sea, ahí estaba Bernardo Ruiz, Salvador Botella, el propio Loroño y el madrileño Antonio Suárez, además de otros.
La Vuelta a España, la patrocinaba "El Correo Español/ El Pueblo Vasco", lo cual dejaba entrever que Loroño era figura con la que había que contar. Madrid era mucho Madrid y era la sede de organismos oficiales que decidían, supiesen o no supiesen lo que había. De Madrid era Antonio Suárez, al cual, siendo de Madrid, también había de tenerse en cuenta.
Tenerse en cuenta quiere decir que, Antonio Suárez, por Madrid, Loroño por Bilbao,Botella y Bernardo Ruiz por Levante tenían que ser, cada cual por su lado, cabeza de lista del pelotón español, esto es ¿cuál lideraba el equipo y los demás debían ser los gregarios sacrificados apara ayudarle?. Como había tres o cuatro líderes y tres o cuatro organismos que tiraban cada cual para su lado, a la postre siempre había desaguisado, Y así, bien mirado , el ciclismo español era un gatuperio de mil demonios, cosa por otra parte que el franquismo procuraba ocultar, pero la realidad afloraba por cualquier esquina. Así, mientras todo esto pasaba, Bahamontes, resultaba uno más en la discordia, quien, si no con el apoyo de organismos y de personas concretas, sí con tanta fuerza como el que más y, además, con la facilidad escaladora que los otras no tenían: ni siquiera Loroño, que siendo escalador, estaba muy por detrás del toledano. en términos generales.
A Bahamontes le llovieron rivales y enemigos. Representando a España en el Tour de Francia, se le llevó únicamente para que ganase el Premio de la Montaña.Con eso España ya se daba por contenta y bien pagada. Eso era así, pero era a la vez que el levantino Puig Esteve no le debía tener ninguna simpatía a Bahamontes y sí a sus paisanos suyos levantinos. E incluso, por sí o por inducción del "Correo Español/ El Pueblo Vasco"o por el peso que Madrid ejercía como sede de la Federación, lo cierto es que para Puig Esteve estaban antes que Bahamontes todos los demás.Esto fue en 1957, cando Puig Esteve cruza su coche de directivo delante del de Toledo, impidiéndole la persecución de Loroño, para quien se había amañado la vuelta, que, sin las triquiñuelas y el mangoneo de organismos y chanchulleros hubiera ganado con holgura el llamado "Aguila de Toledo".
De aquella, se dijo que Bahamontes era caprichoso y genial; menos serio que Loroño. Lo que quería el director del equipo que patrocinaba a Bahamontes, Loroño y otros, era que el toledano no ganase. Y a ello contribuyó también Bernardo Ruiz, enemigo personal de Bahamontes, quien advirtió a Loroño que tuviera cuidado, que tenía al enemigo en casa, refiriéndose, naturalmente, a Federico Martín Bahamontes.
Lo cierto es que, en España, el ciclismo era una olla hirviendo.Los equipos eran hormigueros donde bullían pasiones y nulidades; donde se hablaba mal incluso de los propios compañeros; en este aspecto, Bernardo Ruiz iba a la cabeza, sobre todo contra el toledano, aunque otros dijeron que era Bahamontes quien acusaba a sus compañeros de falta de colaboración. Lo que tenemos por más cierto es que el ciclismo estaba, por aquellos años en España, convertido en un conglomerado de intereses poco limpios y carente de unas directrices honradas y honestas, que mirasen al interés general y no al particular de cada caso.
Y fue así cuando, ante quien sí tenía el enemigo en casa, Bahamontes por sí o porque lo quisieran otros, ficha por un equipo italiano, donde comenzó a anotarse triunfos y glorias.De modo que,en 1959 , entra vencedor en el Parque de los Príncipes de París, ganando el Tour francés con holgura y dignidad. Fue el primer español que lo ganó y, de haber tenido en España organismos limpios de marrullerías, hubiera ganado no sólo el Tour una o dos veces más, sino otras rondas, como la de España e Italia.
El día que resultó vencedor, como fue un domingo 18 de julio, en España no faltaron los aprovechados del sistema para manifestar que, siendo español el vencedor del tour, no podía ser sino un día tan señalado en la historia de España: el 18 de julio.Eso era lo español. Así... ¡Hasta ahí llegaba la euforia triunfalista, no del ciclismo, sino de quien no sabía ver una España paupérrima y atrasada, que a falta de otras ofertas mejores, aprovechaban las del ciclista Bahamontes para coronarse de méritos y de glorias!
Lo único que se nos ocurrió comentar por aquellas fechas es que, gracias a Bahamontes, el ciclismo español fue mejorando deportiva y humanamente.O sea que salió limpio de tanta broza como tenía en torno. Hoy y desde hace años, el ciclismo es otra cosa y viene siendo otra cosa.

ESPAÑA Y LOS ESPAÑOLES


Hubo un tiempo en España en que sólo eran verdaderos españoles --eso decían--los que habían salido del eufórico 18 de Julio y, por ende, triunfadores de la conflagración bélica iniciada por los sublevados en 1936. Los demás no eran mirados ni si quiera como españoles. Ya saben ustedes aquello tan frecuente que acontecía ante dos mutilados de la guerra, uno de cada bando: el del bando vencedor, era "caballero mutilado"; el del bando perdedor: "jodido cojo."
Así, de esa manera, lo demás. La bandera tenía significación gloriosa para unos y repudiable para otros.Pero, sobre todo, porque así lo habían determinado los eufóricos vencedores, que se arrogaron siempre la simbología de la enseña llamada nacional, mientras negaron tal sentimiento a los demás. Ahí se fue marcando una tremenda diferencia de patria.Los buenos españoles enarbolaban la bandera; los malos, bastante tenían con llevar el baldón que se les cargaba encima. España y los españoles, siempre tuvieron doble vertiente.
Y así, hasta el presente. Cuando hay una manifestación organizada por los llamados conservadores -o la derecha, con el clero sumado contra el gobierno si es socialista, como ahora, flamean "banderas victoriosas" como enseña de quiénes son los que la llevan y contra quiénes van en la protesta. Por contra, si hay manifestaciones de tendencia izquierdista, suelen abundar las banderas tricolor republicanas. Y he aquí que, ante estas dos razones, hay quien aprovecha para seguir proclamándose españoles de primera -o verdaderos, mientras que no califican igual a quienes prefieran la enseña republicana . Por lo visto, esos no pueden gozar del mismo rango de españolidad... Y así uno y otro, y tras haber logrado la selección españole de fútbol ganar el campeonato europeo, además brillantemente, como aconteció a finales del mes de junio, España, los jugadores y la bandera fueron altamente elevados. España, por el fútbol, significaba mucho para los españoles y, para mostrar algún pendón, nada mejor que airear la bandera nacional...
Pero he aquí que, sin que nadie
del Gobierno actual, presidido por Rodríguez Zapatero, del Partido Socialista, dijese nada ni se arrogase ninguna ínfula de españolidad ni de apropiarse de la simbología de la bandera, no faltaron los resentidos --o los aprovechados habituales de una derecha irreconciliable que sí acusaran a los socialistas de hacer alarde indebido de la bandera, como si fueran los mejores español
--¡Hombre, digo yo que, por lo menos, tan buenos como los malos sí serán...! ¿O no?
Esta fórmula es sobradamente conocida. Y sobradamente sabemos quién sí actuó así durante cuarenta años y, tras esos 40 años, los 30 que llegaron detrás, donde los de la caverna de la insidia, siguen acusando a los demás de lo que ellos hacen y harían si estuvieran en el puesto de Zapatero.
¡Cómo les ha chafado que, ante la asistencia del presidente del Gobierno de España en la final de la Eurocopa 2008, la selección ganase a la tantas veces admirada Alemania! La inusitada campaña de zafiedad contra Zapatero, acusándole de gafe y de cenizo, desde los muchos medios que tienen, les resultó mal. Zapatero asistió y España ganó. Y los agoreros y despreciables sujetos de la insidia y de la calumnia tuvieron que beberse su bilis y su rencor. Esperaban que, al asistir Zapatero, España perdiese y así, tras el resultado negativo, aprovechar sus negros y rastreros vaticinios para seguir manteniendo la campaña contraria al presidente del Gobierno. Como no fue así, lanzaron otra pantomima: que el Gobierno socialista se estaba apropiando de la bandera española....
Referíamos en nuestro anterior post acerca de los españoles deportivos y el aprovechamiento que suelen hacer algunos, sobre todo de los regímenes dictatoriales, de los éxitos ajenos. Recordamos a Bahamontes, y lo que, en materia de ciclismo, se daba entonces. El tema, lo dejamos para nuestro próximo post.
(Nota: la imagen que insertamos es recogida de la prensa asturiana y en ella vemos al entrenador de la selección española de fútbol,Luis Aragonés, que es elevado por los jugadores, así como éste se aferra a la bandera de España, que queda por encima de él. La enseña de la españolidad va por los aires.)