UN LIBRO

Asturias fue, es y será "patria querida". De ella y por ella encendemos sentimientos sagrados tan a menudo como podemos. Es, como emotividad, raíz incrustada en el alma, fuerza indescriptible. Y esta razón de ser, siempre es más en quienes se encuentran fuera del territorio hoy llamado Principado.Quienes en tiempos pretéritos hubieron de buscar en la emigración americana su futuro, dejaron indelebles huellas de su afecto a la tierra, especialmente en libros , periódicos y revistas. Periodistas, escritores, poetas plasmaron en sus escritos todo el volcán que llevaban dentro de sí mismos, dejando reflejado en brillantes páginas de amor y sentimiento racial e historia vigorosa aquello que les animaba a luchar para, en cuanto fuera posible, volver a la tierra de origen...
Un emigrante de los tiempos de la España de la camina nueva, cara al sol y montañas nevadas, esto es, de la década del 50, en plena efervescencia franquista y grandeza imperialista, amén de cantos gregorianos y procesiones religiosas,"todo en mayor gracia de Dios", ha escrito un libro emotivo, desde la tragedia bélica que de la llamada Guerra Civil de España, sufrió Asturias. No es un libro eminentemente histórico, pero trata este hecho y las consecuencias padecidas en Asturias. Hay referencias y relatos, entre veracidad y ficción; pero en cualquier caso, refiere una historia más que tiene por escenario Asturias...
Digamos ya que se trata de "Y, si puedes, perdónanos nuestras deudas", del que es autor Emilio Tazón Llaca, que nació en Oviedo y, niño todavía, vivió el drama de la guerra en las calles de la capital asturiana. Después y ante el escaso futuro que España ofrecía en todos los aspectos de su discurrir, buscó en la emigración argentina la libertad y el pan que España no sabía proporcionar a la mayoría de sus habitantes. De aquellos años, uno no olvida el hambre y,a los 12 años escasos, el trabajo que ya hacíamos machacando piedra en canteras y carreteras.
No podía faltar en este u otro libro que se precie sobre Asturias, su parte de referencia al mundo minero de las cuencas del Nalón y del Caudal, incluso secuelas de las huelgas, la actuación violenta de la policía y la persecución de los huelguistas.En esta parte, el relato es histórico.
El libro "Y, si puedes, perdónanos nuestras deudas", incluye, además, dos relatos cortos en los que también Asturias está presente de una u otra forma.Decimos que para quien haya vivido aquellos tiempos en que la obra discurre, ha de encontrar una motivación de afecto que le emocionará, tanto por la trama como en el personaje central, la abuela del autor, la cual constituye el eje principal del libro, cuyo valor está en la exposición que el autor ha depositado en sus páginas llenas de humanismo, vigor narrativo y argumentación mitad histórica y mitad ficticia que, en cualquier caso, describe una parte más de la historia devenida de la Guerra Civil española, con Asturias como escenario.-(AS)
Un emigrante de los tiempos de la España de la camina nueva, cara al sol y montañas nevadas, esto es, de la década del 50, en plena efervescencia franquista y grandeza imperialista, amén de cantos gregorianos y procesiones religiosas,"todo en mayor gracia de Dios", ha escrito un libro emotivo, desde la tragedia bélica que de la llamada Guerra Civil de España, sufrió Asturias. No es un libro eminentemente histórico, pero trata este hecho y las consecuencias padecidas en Asturias. Hay referencias y relatos, entre veracidad y ficción; pero en cualquier caso, refiere una historia más que tiene por escenario Asturias...
Digamos ya que se trata de "Y, si puedes, perdónanos nuestras deudas", del que es autor Emilio Tazón Llaca, que nació en Oviedo y, niño todavía, vivió el drama de la guerra en las calles de la capital asturiana. Después y ante el escaso futuro que España ofrecía en todos los aspectos de su discurrir, buscó en la emigración argentina la libertad y el pan que España no sabía proporcionar a la mayoría de sus habitantes. De aquellos años, uno no olvida el hambre y,a los 12 años escasos, el trabajo que ya hacíamos machacando piedra en canteras y carreteras.
No podía faltar en este u otro libro que se precie sobre Asturias, su parte de referencia al mundo minero de las cuencas del Nalón y del Caudal, incluso secuelas de las huelgas, la actuación violenta de la policía y la persecución de los huelguistas.En esta parte, el relato es histórico.
El libro "Y, si puedes, perdónanos nuestras deudas", incluye, además, dos relatos cortos en los que también Asturias está presente de una u otra forma.Decimos que para quien haya vivido aquellos tiempos en que la obra discurre, ha de encontrar una motivación de afecto que le emocionará, tanto por la trama como en el personaje central, la abuela del autor, la cual constituye el eje principal del libro, cuyo valor está en la exposición que el autor ha depositado en sus páginas llenas de humanismo, vigor narrativo y argumentación mitad histórica y mitad ficticia que, en cualquier caso, describe una parte más de la historia devenida de la Guerra Civil española, con Asturias como escenario.-(AS)
ME LO ACLARE, POR FAVOR

Leer para estar al día con lo política actual, es poco menos que para volverse loco. Resulta que la Iglesia, cuyo organigrama a desarrollar en España lleve el bautismo de Conferencia Episcopal, se solivianta porque en el país en que vive no todos dicen amén a sus deseos, que no siempre son confesados, en tanto que una gran parte del pueblo español desea que la Iglesia se autofinancie y no dependa de los presupuestos del Estado, ante lo cual, los que no quieren perder sus privilegios culpan al Gobierno actual de promulgar el laicismo y no sé que otros motivos, acusándole además de ir contra la historia y, eso sí, contra corriente y, aunque no lo digan, contra los privilegios, que-¿por obra y gracia de Dios?--viene disfrutando per sécular seculorum...Eso es, y como resulta que quien pide, según la Iglesia y la tendencia política que la adora, el laicismo y la separación de la Iglesia y del Estado son los otros, los malos de siempre, ahora viene, según lo leído, don Gabino de Lorenzo y dice que "aboga por recuperar un Estado laico, aconfesional, neutral y equilibrado". Ahí queda eso.
Por lo que nos toca, me lo explique, por favor, que si ya existe, según nuestra Constitución, un estado aconfesional y laico, no se sabe porqué, entonces, se levantan tantas voces desde el lado en que está don Gabino de Lorenzo contra el presidente del Gobierno y contra todo lo que parezca que va contra la Iglesia; uno en su ignorancia no sabe ni ver ni discernir lo que ha querido decir con lo que queda transcrito el actual alcalde de Oviedo,naturalmente, del PP.
Por otra parte lo de neutral y equilibrado nos parece que lo va a tener jodido (con perdón), pues en este país de religiosidad a la fuerza, la neutralidad la cortan por lo sano y el equilibrio lo mandan a freír espárragos enseguida, igual que ya mandaron y desequilibraron otro Estado laico, en otro tiempo.
Por lo que nos toca, me lo explique, por favor, que si ya existe, según nuestra Constitución, un estado aconfesional y laico, no se sabe porqué, entonces, se levantan tantas voces desde el lado en que está don Gabino de Lorenzo contra el presidente del Gobierno y contra todo lo que parezca que va contra la Iglesia; uno en su ignorancia no sabe ni ver ni discernir lo que ha querido decir con lo que queda transcrito el actual alcalde de Oviedo,naturalmente, del PP.
Por otra parte lo de neutral y equilibrado nos parece que lo va a tener jodido (con perdón), pues en este país de religiosidad a la fuerza, la neutralidad la cortan por lo sano y el equilibrio lo mandan a freír espárragos enseguida, igual que ya mandaron y desequilibraron otro Estado laico, en otro tiempo.
De modo que ya me dirá..
Ayer mismo leí un artículo en el que el autor, para defender, como hace siempre, a la Iglesia, dice que son ladridos lo que se oye contra los obispos...Por mi parte digo que no me siento ni perro ni jauría. Y no diré que eso pueden serlo otros. No, pero digo que ya se ve qué lenguaje usan los buenos...El evangelio,no...
Pero los que hablan de él, sí. Esto es, el presidente de la Conferencia Episcopal Española monseñor Ricardo Blázquez, para justificar y exonerar la encendida hoguera que con sus manifestaciones prendieron obispos y cardenales, dice lo leído que " recalca que el Evangelio no se identifica con ningún proyecto político." Lo ha dicho y no decimos lo contrario, decimos que sí se identifican, al revés del Evangelio, los que de él nos hablan y en él se apoyan para arrimar el ascua a la sardina de sus apetitos.
Y los apetitos de los jerarcas de la Iglesia en España son de sobra conocidos. Tampoco eso es secreto de nadie.-(AS)
Y los apetitos de los jerarcas de la Iglesia en España son de sobra conocidos. Tampoco eso es secreto de nadie.-(AS)
¿CUANDO CALLÓ LA IGLESIA?

¿Que diablos pasa a los curas,
y jerarcas eclesiales,
obispos y cardenales
que, hablando de las alturas
y de Dios, hacen diabluras
en la tierra, donde están,
no diré que con Satán,
pero si contraviniendo
a quien las va manteniendo
desde los tiempos de Adán...?.
y jerarcas eclesiales,
obispos y cardenales
que, hablando de las alturas
y de Dios, hacen diabluras
en la tierra, donde están,
no diré que con Satán,
pero si contraviniendo
a quien las va manteniendo
desde los tiempos de Adán...?.
En anterior blog nuestro señalaba que cada día salían a la palestra unos u otros, lo que es bien sabido por lo leído en los medios de información y no será negado, supongo, ni por los miembros de la Conferencia Episcopal de España ni por quien la admira o defiende, que cuando no es el prelado de un lugar, es el de otro el que sale con sus letanías, hablando en nombre de Dios, como lo ha hecho el cardenal Cañizares--don Antonio, cardenal arzobispo de Toledo--que más que advertir, amenaza que" la Iglesia no se callará aunque le cueste juicios falsos".
En su homilía, más que piadosa y tendida a la comprensión, anatematizadora y severa, advertía que "la Iglesia no tienen otra palabra que decir que la de Cristo, ni otra riqueza que Cristo, ni otro poder que el de Cristo, que vino a servir y no a ser servido." Y como la Iglesia no va mal de palabras, el cardenal siguió diciendo que lo que se interpreta como imposiciones, (al Gobierno, por supuesto) no son tales, sino exhortaciones, en modo alguno partidistas"...Lo decíamos ayer y lo decimos hoy: un día dicen uno y otro día otro, que para eso tienen voz y palabra unos y otros.La Iglesia no calla nunca.
El obispo en cuestión dijo que "no tienen otra palabra que decir que la de Cristo" ( ¡pero si el pobre no puede abrir la boca!); ¿de qué palabra hablan? ¿Ni otra riqueza? (¡que te lo crees tú eso!); ni otro poder que el de Cristo ( pues, aparte de dejarse crucificar por Roma, no sé de qué poder hablan...)Que en cuanto a servir, a ver quién sirve aquí a quién, que se vea.
Y en cuanto a la riqueza, mejor se corre un tupido velo, que en este mundo de hipocresías lleno, todos sabemos quién alberga grandes bienes terrenales, tesoros y riquezas diversas.
Sin duda el aguante de la Iglesia ha de ser grande, amorfo e insensible, por supuesto, pues de no ser así, a buen seguro que harían un examen de conciencia y --ya que hablan de Cristo- harían uso de otra clase de humildad muy distinta de la que vienen haciendo, que no es ninguna. Sino más bien altivez y arrogancia, fuerza y poderío, que no en vano llevan XX siglos de existencia y eso les da, en un país como España, derecho consuetudinario a hacer lo que vienen haciendo desde los diezmos y primicias o desde la bárbara Inquisición o la invención del confesionario, máquina de inquinas, donaciones, conquistas y otras mil funciones que se nos escapan a la comprensión.
Eso digo: que si la llamada Conferencia Episcopal Española hiciese examen de conciencia, como pide que hagan los demás, a buen seguro que se arrepentiría del torbellino de escándalo que armó con sus manifestaciones. Naturalmente, se sentiría arrepentida si es que fuera humana y sensible y sensata y no un ente desmedido y ambicioso, cuya historia, aunque hablen de Dios, discurre en la tierra y para su grandeza precisa de la miseria de los demás. Y los demás, amén, en estos tiempos no comulgan con ruedas de molino. Lo que quiere decir que ya tarda España en hacer que se autofinancien los que hasta ahora vivieron, ademas de privilegiadamente, a expensas de los demás, la mayoría en perpetua miseria.
En su homilía, más que piadosa y tendida a la comprensión, anatematizadora y severa, advertía que "la Iglesia no tienen otra palabra que decir que la de Cristo, ni otra riqueza que Cristo, ni otro poder que el de Cristo, que vino a servir y no a ser servido." Y como la Iglesia no va mal de palabras, el cardenal siguió diciendo que lo que se interpreta como imposiciones, (al Gobierno, por supuesto) no son tales, sino exhortaciones, en modo alguno partidistas"...Lo decíamos ayer y lo decimos hoy: un día dicen uno y otro día otro, que para eso tienen voz y palabra unos y otros.La Iglesia no calla nunca.
El obispo en cuestión dijo que "no tienen otra palabra que decir que la de Cristo" ( ¡pero si el pobre no puede abrir la boca!); ¿de qué palabra hablan? ¿Ni otra riqueza? (¡que te lo crees tú eso!); ni otro poder que el de Cristo ( pues, aparte de dejarse crucificar por Roma, no sé de qué poder hablan...)Que en cuanto a servir, a ver quién sirve aquí a quién, que se vea.
Y en cuanto a la riqueza, mejor se corre un tupido velo, que en este mundo de hipocresías lleno, todos sabemos quién alberga grandes bienes terrenales, tesoros y riquezas diversas.
Sin duda el aguante de la Iglesia ha de ser grande, amorfo e insensible, por supuesto, pues de no ser así, a buen seguro que harían un examen de conciencia y --ya que hablan de Cristo- harían uso de otra clase de humildad muy distinta de la que vienen haciendo, que no es ninguna. Sino más bien altivez y arrogancia, fuerza y poderío, que no en vano llevan XX siglos de existencia y eso les da, en un país como España, derecho consuetudinario a hacer lo que vienen haciendo desde los diezmos y primicias o desde la bárbara Inquisición o la invención del confesionario, máquina de inquinas, donaciones, conquistas y otras mil funciones que se nos escapan a la comprensión.
Eso digo: que si la llamada Conferencia Episcopal Española hiciese examen de conciencia, como pide que hagan los demás, a buen seguro que se arrepentiría del torbellino de escándalo que armó con sus manifestaciones. Naturalmente, se sentiría arrepentida si es que fuera humana y sensible y sensata y no un ente desmedido y ambicioso, cuya historia, aunque hablen de Dios, discurre en la tierra y para su grandeza precisa de la miseria de los demás. Y los demás, amén, en estos tiempos no comulgan con ruedas de molino. Lo que quiere decir que ya tarda España en hacer que se autofinancien los que hasta ahora vivieron, ademas de privilegiadamente, a expensas de los demás, la mayoría en perpetua miseria.
CADA DÍA UNA
Digan lo que quieran que, ante las manifestaciones de los altos jerarcas del clero español, no hay más cera que la que arde: se han levantado contra el actual Gobierno de España a cara descubierta.Y ante semejante hecho y el escándalo originado, da lo mismo que digan so que arre, bien por el obispo de Sigüenza-Guadalajara, monseñor José Sánchez u otro cualquiera, saliendo a la palestra y pidiendo al presidente del Gobierno que "no utilice a los obispos para agitar las masas", "ni les ponga sambenitos,"cuando, visto lo que ocurre imparcialmente, quien sí ha agitado a través de masas fieles, medios informativos, homilías y púlpitos han sido y vienen siendo los obispos, que en una parte dicen uno y en la otra parte dicen otro. En lo que llevamos leyendo y oyendo al jesuita asturiano Martínez Camino, ni de misericordia se le ha escuchado comentario tibio sobre el Gobierno. Siempre acusa, siempre contradice, siempre distorsiona a propósito lo que refiera sobre el Gobierno de España. Y los "sambenitos", ya se sabe quién los puso y quién los creó: la Iglesia y la Inquisición.
Lo cierto de la Iglesia es que, en lo que le conocemos, tiene más tiempo libre para urdimbres verbales y argucias teologales que el Gobierno, que tiene más en qué pensar y más que hacer, que dedicarse a incordiar como parece que sí hacen otros, que incluso hablan en nombre de Dios.
Lógico por tanto que en el programa electoral socialista se proponga iniciar una reflexión sobre la Ley de Libertad Religiosa. Y sobre el sostenimiento que el Estado hace a la Iglesia. Y sobre los beneficios y exenciones que tiene y las prerrogativas de que disfruta, incluido que no pague impuestos, como todo cristo.Y lo mismo, del concordato.
Déjense ya de letanías. Zapatero no trató más con los terrorista de ETA que lo hicieron otros presidentes del Gobierno de España. ¿A qué vienen ahora con esa desmesura diaria de que no se vote a quien trata con terroristas? Si así fuese habría que volver la espalda a la propia Iglesia, que sabido es que miembros de su intocable cuerpo trataron también con ETA.
Y por favor, siembre concordia y no discordia con aseveraciones aquí y amenazas allá,tal como advierte el obispo José Sánchez que dice que actitudes como las de Zapatero "suelen traer tristes consecuencias para el país".
Esas consecuencias, tristes y lamentables, siempre fueron en este santo país, creadas y auspiciadas por quienes siempre disfrutaron de privilegios, que ayer como hoy siguen siendo los mismos; los sembradores de vientos para que, después, las tempestades arrasen a los demás.
La historia está ahí, elevando a unos como mártires y a otros negándoles incluso la caridad de una tumba, como víctimas.Y de aquello, que un día bendijo la Iglesia, suelen salir hoy voces subrepticias advirtiendo que España lleva mal camino o" camino de volver a las andadas", como otro obispo señaló no hace mucho.
Y mientras tanto, los Obispos, con Rouco Varela a la cabeza, salen a la calle, se manifiestan, acusan, proclaman contra el Gobierno y contra lo que sea, y cuando se les dice lo que están haciendo, lo niegan, porque, a una confesión de hoy, que queda escrita y publicada, sale mañana quien dice que no se interpretó correctamente lo que decía Pedro o decía Juan. O más aún: dicen que no dijeron lo que dijeron.
Vivimos tiempos en que cada día encontramos una parida, salida del tiesto o declaración para el asombro. Y la Iglesia es, si nos permite confesión sincera, la que origina con palabras de seda, situaciones encrespadas, ásperas y repudiables. ¿Por qué se empeña en equiparase a los políticos en mentir?
Lo cierto de la Iglesia es que, en lo que le conocemos, tiene más tiempo libre para urdimbres verbales y argucias teologales que el Gobierno, que tiene más en qué pensar y más que hacer, que dedicarse a incordiar como parece que sí hacen otros, que incluso hablan en nombre de Dios.
Lógico por tanto que en el programa electoral socialista se proponga iniciar una reflexión sobre la Ley de Libertad Religiosa. Y sobre el sostenimiento que el Estado hace a la Iglesia. Y sobre los beneficios y exenciones que tiene y las prerrogativas de que disfruta, incluido que no pague impuestos, como todo cristo.Y lo mismo, del concordato.
Déjense ya de letanías. Zapatero no trató más con los terrorista de ETA que lo hicieron otros presidentes del Gobierno de España. ¿A qué vienen ahora con esa desmesura diaria de que no se vote a quien trata con terroristas? Si así fuese habría que volver la espalda a la propia Iglesia, que sabido es que miembros de su intocable cuerpo trataron también con ETA.
Y por favor, siembre concordia y no discordia con aseveraciones aquí y amenazas allá,tal como advierte el obispo José Sánchez que dice que actitudes como las de Zapatero "suelen traer tristes consecuencias para el país".
Esas consecuencias, tristes y lamentables, siempre fueron en este santo país, creadas y auspiciadas por quienes siempre disfrutaron de privilegios, que ayer como hoy siguen siendo los mismos; los sembradores de vientos para que, después, las tempestades arrasen a los demás.
La historia está ahí, elevando a unos como mártires y a otros negándoles incluso la caridad de una tumba, como víctimas.Y de aquello, que un día bendijo la Iglesia, suelen salir hoy voces subrepticias advirtiendo que España lleva mal camino o" camino de volver a las andadas", como otro obispo señaló no hace mucho.
Y mientras tanto, los Obispos, con Rouco Varela a la cabeza, salen a la calle, se manifiestan, acusan, proclaman contra el Gobierno y contra lo que sea, y cuando se les dice lo que están haciendo, lo niegan, porque, a una confesión de hoy, que queda escrita y publicada, sale mañana quien dice que no se interpretó correctamente lo que decía Pedro o decía Juan. O más aún: dicen que no dijeron lo que dijeron.
Vivimos tiempos en que cada día encontramos una parida, salida del tiesto o declaración para el asombro. Y la Iglesia es, si nos permite confesión sincera, la que origina con palabras de seda, situaciones encrespadas, ásperas y repudiables. ¿Por qué se empeña en equiparase a los políticos en mentir?
LOS DEBATES

Leo, sobre los debates a dos entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero, que" el PSOE propone que los mismos sean en todas las cadenas de televisión, mientras el PP defiende que sean únicos medios de difusión Antena 3 y Tele 5, una por cadena líder y otra por porque tiene los informativos de mayor audiencia. Y porque, además, así fue en 1993 entre José María Aznar y Felipe González y no hay por que cambiarlo. Dicho de otra forma, porque estiman que les favorece, que si fuera al revés, no nos cabe la menor duda que pedirían que fuesen todas las cadenas las que retransmitieran los debates, que se serán los días 25 de febrero 3 de marzo.
Así las cosas, se ve que si se busca audiencia, más audiencia habría si los debates fueran emitidos por las citadas cadenas, además de por otras, que son conocidos como "la primera", la 2, la sexta, las autonómicas, las locales y hasta las que pueda haber piratas: todas contribuirían a difundir y a dar mayor difusión al debate, pues el contingente de público sería mayor si se suma el de todas las cadenas, que si se prescinde de algunas.
A propósito de las televisiones. Todavía se recuerda cuando la estatal, le primera, tenía como prioridad absoluta, en tiempos de Aznar, que fuese él u otros miembros del Gobierno los que ocuparan las portadas de los telediarios; los que, con razón o sin ella, salieran en pantalla...La cuestión era ocupar espacio, llenar informativos, además de hacer como hizo aquel presentador de nombre Alfredo Urdaci que simulando seriedad y rigor profesional, entrevistó a Aznar para que Aznar contase lo que le diera la gana contar. De aquella, solía decirse que la televisión era semejante al NODO de Franco: solo contaba las excelencias del gobierno de cada uno.No había más.
Llegado al Gobierno de España Zapatero, si bien es verdad que se le hizo la vida imposible por parte de la oposición, no es menos cierto que lo que había prometido lo cumplió .Una televisión plural, abierta a todos y no sólo al servicio del Gobierno de turno.Esto queda corroborado habida cuenta que el PP no tuvo como caballo de batalla y acusación perpetua este medio de información, que está tanto al servicio de unos como de otros; esto es, que el PP hace tanto uso de la 1 y sale tanto en antena como pueda salir el PSOE. En este hecho, hay que reconocer que el PSOE es y ha sido más esplendido que lo fue el PP.
Y mientras tanto, no falta un día en que no hable la Iglesia. En que no salga a la palestra buscando, con hipócrita retórica, argumentos contra el Gobierno; justificación de sus actos, que en nombre de la democracia y elevando las manos al cielo-- como si del cielo bajase otra cosa que rayos, truenos y lluvia-- exclaman que no se vote a quien trate con terroristas,olvidándose que el partido de las dos PP, al que los miembros de la Conferencia Episcopal de España arriman el hombro, también trató con los terroristas de la ETA.
Y no le falta razón al presidente del Gobierno de España, Rodríguez Zapatero, cuando dice que la actual actitud de la Iglesia en España originará un gran debate. Y habrá que revisar el Concordato. Y volver a plantearse el que la Iglesia dependa de sí misma para vivir, existir o estar como está, altiva, intocable y todopoderosa. O sea, viviendo, sin trabajar, de milagro...
Miembros de la Conferencia Episcopal de España, como el portavoz de la misma, el jesuita asturiano, obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, dicen hablar en nombre de la verdad, de la democracia, de la libertad de expresión, de los derechos que concede en España la Constitución y así, con el pan resuelto, se manifiestan contra el Gobierno del país donde viven a cuerpo de rey, añorando, por lo que parece, aquello de "por el imperio hacia Dios", eso si, sin que nadie se meta con ellos, sin que haya nunca ninguna protesta en contra, como ellos se muestran contra el Gobierno del que viven, mostrándose como emisarios de no sé qué gloria celestial y contrarrestando todo aquello que no les agrade, trátese de lo que se trate.
Así las cosas, se ve que si se busca audiencia, más audiencia habría si los debates fueran emitidos por las citadas cadenas, además de por otras, que son conocidos como "la primera", la 2, la sexta, las autonómicas, las locales y hasta las que pueda haber piratas: todas contribuirían a difundir y a dar mayor difusión al debate, pues el contingente de público sería mayor si se suma el de todas las cadenas, que si se prescinde de algunas.
A propósito de las televisiones. Todavía se recuerda cuando la estatal, le primera, tenía como prioridad absoluta, en tiempos de Aznar, que fuese él u otros miembros del Gobierno los que ocuparan las portadas de los telediarios; los que, con razón o sin ella, salieran en pantalla...La cuestión era ocupar espacio, llenar informativos, además de hacer como hizo aquel presentador de nombre Alfredo Urdaci que simulando seriedad y rigor profesional, entrevistó a Aznar para que Aznar contase lo que le diera la gana contar. De aquella, solía decirse que la televisión era semejante al NODO de Franco: solo contaba las excelencias del gobierno de cada uno.No había más.
Llegado al Gobierno de España Zapatero, si bien es verdad que se le hizo la vida imposible por parte de la oposición, no es menos cierto que lo que había prometido lo cumplió .Una televisión plural, abierta a todos y no sólo al servicio del Gobierno de turno.Esto queda corroborado habida cuenta que el PP no tuvo como caballo de batalla y acusación perpetua este medio de información, que está tanto al servicio de unos como de otros; esto es, que el PP hace tanto uso de la 1 y sale tanto en antena como pueda salir el PSOE. En este hecho, hay que reconocer que el PSOE es y ha sido más esplendido que lo fue el PP.
Y mientras tanto, no falta un día en que no hable la Iglesia. En que no salga a la palestra buscando, con hipócrita retórica, argumentos contra el Gobierno; justificación de sus actos, que en nombre de la democracia y elevando las manos al cielo-- como si del cielo bajase otra cosa que rayos, truenos y lluvia-- exclaman que no se vote a quien trate con terroristas,olvidándose que el partido de las dos PP, al que los miembros de la Conferencia Episcopal de España arriman el hombro, también trató con los terroristas de la ETA.
Y no le falta razón al presidente del Gobierno de España, Rodríguez Zapatero, cuando dice que la actual actitud de la Iglesia en España originará un gran debate. Y habrá que revisar el Concordato. Y volver a plantearse el que la Iglesia dependa de sí misma para vivir, existir o estar como está, altiva, intocable y todopoderosa. O sea, viviendo, sin trabajar, de milagro...
Miembros de la Conferencia Episcopal de España, como el portavoz de la misma, el jesuita asturiano, obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, dicen hablar en nombre de la verdad, de la democracia, de la libertad de expresión, de los derechos que concede en España la Constitución y así, con el pan resuelto, se manifiestan contra el Gobierno del país donde viven a cuerpo de rey, añorando, por lo que parece, aquello de "por el imperio hacia Dios", eso si, sin que nadie se meta con ellos, sin que haya nunca ninguna protesta en contra, como ellos se muestran contra el Gobierno del que viven, mostrándose como emisarios de no sé qué gloria celestial y contrarrestando todo aquello que no les agrade, trátese de lo que se trate.
Sin duda que la Iglesia precisa y necesita un cambio en España. Pensar y mostrarse como en los años de los Reyes Católicos, ya no es propio de estos tiempos. Los concordatos con la Iglesia de Roma deben revisarse. España, más o menos católica, no tiene porqué estar supeditada ni expuesta a bendiciones o excomuniones de obispos o de papas. Que bendigan por la misericordia de que hablan, pero que no condenen ni contravengan las leyes de los países donde, como en España, están asentados y, como dicen en sus catecismos, será Dios el que nos juzgue en el cielo...sentándonos a su diestra o condenándonos a su izquierda, o sea, siniestra.Y si quieren entrar en política, como en España hacen, que entren a cara descubierta, con palabra clara y no subyacente retórica, como se ve un día sí y otro también.
Y, oiga, si así hacen, que sea lo que Dios quiera.
Y, oiga, si así hacen, que sea lo que Dios quiera.
LEYES INJUSTAS

Que la Iglesia en España o la llamada Conferencia Episcopal está a Dios rogando y con el mazo dando, es cosa sabida. Que predica y no da trigo, también es sabido que hace. Que se inmiscuye, con derecho o sin derecho, donde no la llaman, igual. Que creé que es la voz absoluta e irrebatible, lo mismo. Que desde los púlpitos o fuera de ellos levanta la voz contra el actual Gobierno de España, se sabe de sobra. No se esconde para ello; al contrario, se siente engallada, ufana y soberbia cuando juzga y sentencia toda acción del Gobierno socialista. Así, de ese modo, días atrás, el jesuita asturiano Juan Antonio Martínez Camino, ascendido a alto grado por Rouco Varela recientemente, portavoz de la Conferencia Episcopal y hombre de voz pausada, lenta y gesto adusto, que debe creerse lo que dice, manifestó, para acosar al Gobierno, que si bien es cierto que se aprobaron leyes en el Congreso de Diputados y corroboraron los senadores, ello no quiere decir que sean leyes justas. Según manifestó son leyes injustas, lo dijo claro y alto. Igual que dijo, con retórica en sus palabras, que debe votarse contra quien aprueba tales leyes. O sea, votar al partido de las dos pes, que sin duda es el suyo.
Que la Conferencia Episcopal quisiera una España como aquella, salida del drama del llanto y del exilio, de la mordaza y la cárcel, donde los obispos formaban arte y parte del Gobierno del 18 de Julio, legislaron como ministros y saludaban brazo en alto al estilo del fascismo italiano y el falangismo español, lo dejan patente en sus intervenciones constantes. Que la Iglesia crea santos a unos y demonios a otros, lo viene demostrando con los dos últimos papas, el polaco fallecido y el alemán presente. Que lo que hace la Iglesia --Conferencia Episcopal- en España no lo hace en ningún otro país, está a la vista. Tendría mucho más cuidado y andaría con pies de plomo más que anda en España, donde se ha subido a las barbas de unos y otros como si fuera un chimpancé subiéndose a los árboles del bosque.
Que la Conferencia Episcopal acusa al Gobierno de tratar con ETA, está ahí, en lo que dicen y en lo que se escribe; pero la Iglesia, que parece que olvida que anteriormente ya hubo, con otros presidentes, tratos con ETA, soslaya y silencia este hecho.Lo que quieren es degradar y suprimir a Zapatero, quitarlo de en medio. Y para ello dicen que es inmoral tratar con bandas asesinas, y ya ven qué cosas: esas bandas fueron creadas y amparadas por la Iglesia, que en sus templos nació en su día ETA. O sea, que crearon un monstruo a modo de hidra al que, si se le corta una cabeza, le salen siete más y así no hay arreglo.
Que la Conferencia Episcopal dice defender la familia, es sobradamente conocido, por lo que repudian y condenan el divorcio, la eutanasia, el aborto, renegando y maldiciendo a quienes optan por cualquiera de estos casos: y si esa actitud es sobradamente conocida, también es del mismo modo sabido que la Iglesia más férrea y dura mantiene y defiende el celibato a ultranza, lo cual contradice ese amor a la familia que dicen defender, pues si dependiera de tales, si no hay matrimonio no puede haber hijos y si no hay hijos, la humanidad desaparece. Con seminarios y conventos, monjes y sacerdotes, rezos y bendiciones mal nos parece a nosotros que iría el mundo,
por más que ese mundo de religiosidad--sin otro trabajo-- parece ser el que defiende la Iglesia que en España hay. Claro que sabemos los refranes nacidos de los templos : "Del cielo abajo cada uno vive de su trabajo"; "En la olla de San Francisco donde comen cuatro, comen cinco;" o "En la viña del Señor, hay de todo". Lo que quiere decir que "no sólo de pan vive el hombre", y que no sólo de trabajar, como hemos trabajado bajo tierra de minero muchos años,el caminos nos lleva a los cielos.Por eso desde el infierno que conocemos nos permitimos cuestionar la buena fe de que hablan los que conforman la llamada Conferencia Episcopal, que amparándose en su coraza religiosa, se permiten entrar y salir contra el Gobierno español, salido de las urnas, como si fuera Pedro por su casa.Y Pedro ya se dice que negó tres veces,tres, a Cristo. ¿Por qué niegan la realidad de España, no una ni tres veces, sino decenas de veces los alto miembros de la Iglesia Católica, que tanto gustan acusar?
Lo que se ve de cierto es que puede haber leyes que a la Iglesia le resulten injustas, pero que hay hombres dentro de la Iglesia injustos, si es cierto.Los hechos están a la vista.
Que la Conferencia Episcopal quisiera una España como aquella, salida del drama del llanto y del exilio, de la mordaza y la cárcel, donde los obispos formaban arte y parte del Gobierno del 18 de Julio, legislaron como ministros y saludaban brazo en alto al estilo del fascismo italiano y el falangismo español, lo dejan patente en sus intervenciones constantes. Que la Iglesia crea santos a unos y demonios a otros, lo viene demostrando con los dos últimos papas, el polaco fallecido y el alemán presente. Que lo que hace la Iglesia --Conferencia Episcopal- en España no lo hace en ningún otro país, está a la vista. Tendría mucho más cuidado y andaría con pies de plomo más que anda en España, donde se ha subido a las barbas de unos y otros como si fuera un chimpancé subiéndose a los árboles del bosque.
Que la Conferencia Episcopal acusa al Gobierno de tratar con ETA, está ahí, en lo que dicen y en lo que se escribe; pero la Iglesia, que parece que olvida que anteriormente ya hubo, con otros presidentes, tratos con ETA, soslaya y silencia este hecho.Lo que quieren es degradar y suprimir a Zapatero, quitarlo de en medio. Y para ello dicen que es inmoral tratar con bandas asesinas, y ya ven qué cosas: esas bandas fueron creadas y amparadas por la Iglesia, que en sus templos nació en su día ETA. O sea, que crearon un monstruo a modo de hidra al que, si se le corta una cabeza, le salen siete más y así no hay arreglo.
Que la Conferencia Episcopal dice defender la familia, es sobradamente conocido, por lo que repudian y condenan el divorcio, la eutanasia, el aborto, renegando y maldiciendo a quienes optan por cualquiera de estos casos: y si esa actitud es sobradamente conocida, también es del mismo modo sabido que la Iglesia más férrea y dura mantiene y defiende el celibato a ultranza, lo cual contradice ese amor a la familia que dicen defender, pues si dependiera de tales, si no hay matrimonio no puede haber hijos y si no hay hijos, la humanidad desaparece. Con seminarios y conventos, monjes y sacerdotes, rezos y bendiciones mal nos parece a nosotros que iría el mundo,
por más que ese mundo de religiosidad--sin otro trabajo-- parece ser el que defiende la Iglesia que en España hay. Claro que sabemos los refranes nacidos de los templos : "Del cielo abajo cada uno vive de su trabajo"; "En la olla de San Francisco donde comen cuatro, comen cinco;" o "En la viña del Señor, hay de todo". Lo que quiere decir que "no sólo de pan vive el hombre", y que no sólo de trabajar, como hemos trabajado bajo tierra de minero muchos años,el caminos nos lleva a los cielos.Por eso desde el infierno que conocemos nos permitimos cuestionar la buena fe de que hablan los que conforman la llamada Conferencia Episcopal, que amparándose en su coraza religiosa, se permiten entrar y salir contra el Gobierno español, salido de las urnas, como si fuera Pedro por su casa.Y Pedro ya se dice que negó tres veces,tres, a Cristo. ¿Por qué niegan la realidad de España, no una ni tres veces, sino decenas de veces los alto miembros de la Iglesia Católica, que tanto gustan acusar?
Lo que se ve de cierto es que puede haber leyes que a la Iglesia le resulten injustas, pero que hay hombres dentro de la Iglesia injustos, si es cierto.Los hechos están a la vista.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
