Amigos, compañero blogueros (y otros, si hubiera): hace algún tiempo que no pergeño en esta blog mío ni uno ni otro. La verdad es que, aparte de mí nula capacidad para andar ( o navegar, que dicen muchos) por estos parajes de la internáutica, aparte otras cosas, el tiempo ne me permite mayores siembras, que no me da para mucho más-
La Caravana del Verso, donde se viene honrando,justamente, al gran poeta Alfonso Camín, sigue delante. Hay además otras actividades. Y ocupaciones del tiempo en colaboraciones diversas.

Y por si fuera poco, estamos en tiempos de gripes, catarros y otras hostias que nos dejan cada vez más para el arrastre.
Bueno, pues a pesar de todo, hay por los campos de Facebook otra tarea, que también lleva su tiempo. O seas, que lo que no se van en paños se va en lágrimas.
Y lágrimas origina la actitud rajoyana a los españoles. A lo cual, de vez en cuando, hay que dedicarle algún tiempo, que aunque no sirva de nada, sirve, eso, para desfogarse uno tanta corrupción y trepisondismo como emana del Pepé, en el cual, desde el Floriano, a Rajoy, desde la de Cospedal a la Mato, desde el Guindos a Soria, desde Montoro a Rouco Varela, que los ampara bajo su capa religiosa, limpia de polvo y paja por la voluntad celestial --¿seguro?--, aquí estamos de mal en peor. ¿O no?
Al Gobierno de Rajoy,adoración de un amigo con el que hizo la mili, se le pide la dimisión. Pero Rajoy, como buen gallego, ni tuesta ni moja, ni sube ni baja, ni dice só ni dice arre. Eso sí, por sordo y ciego que sea, la realidad de España tiene saberla. Y mucho más, porque el causante mayor de todo el desaguisado, es él y nadie más que él, "o rei da mentiriña", labia que asombra, ojo que que hace mueca, gesto característico de su ya innegable modo de actual, de mentir y de agregar a una mentira de ayer, sobre otra mentira de hoy, para que no cambie su rictus personal e intrasferible.