Banderas republicanas conmemorando el 14 de Abril, ante el recién inaugurado monumento a las víctimas de la represión del franquismo,en el cementerio de Ceares.
Ayer fue 14 de Abril de 2010, fecha gloriosa e ilusionada en España 79 años atrás, eso es, en 1931 cuando fue proclamada la II República, llave que abría una ilusionada esperanza en el país, donde --por lo menos desde los Reyes Católicos--todo era cerrazón, negrura de sotanas, atraso secular, hambre, conventos y cuarteles. Pero la República fue mal vista, pues decir que no tenía Religión, ya era la de Dios es Cristo para el clero y los clericales, que no podían aceptar quedar sin los privilegios que siempre tuvieron. Y por eso y por otro, en España durante la República llovieron chuzos y porras, crecieron los problemas, que nacían donde menos se sospechaba y originaban no pocos quebraderos de cabeza.
Y por eso y por otro--de sobre conocido-- la República fue traicionada por militares, mayormente llamados africanistas; estalla la guerra en tiempos en que en Europa crecía el fascismo en Italia y el nazismo en Alemania, doctrinas motrices de la Falange en España, que tampoco es menester decir lo qué resultó para el pueblo y, sobremanera, para los que defendían la República en la guerra y la perdieron, no por no tener razón para defenderla, sino por no tener tanta fuerza para contrarrestar las fuerza nacionales y foráneas.

La evidencia de que el clero
y las armas iban a la par. Aquí, se bendijo
la guerra y se justificó la cruz en el pueblo.
En pleno fragor bélico, el clero español, siempre arrimado al fuego que más calienta y a la alacena más llena, lanza una proclama al mundo, para justificar lo injustificable de la guerra: que era una Cruzada Santa, y así, ¡hale! a bendecir cañones, matanzas y desmanes. Y, tras la guerra, bendiciones, procesiones, confesiones, comuniones, arengas en los púlpitos y bajo palio y al son de los botafumeiros, cánticos y pasos marciales, con rostros sobradamente conocidos. Después, concordatos, misas en loor de gracias y, críos trabajando diez y doce horas, remendados y sin pan, que ya es sabido que hasta 1952 no fueron suprimidas por ley las cartillas de Racionamiento, lo que no quiere decir que al suprimirlas hubiese pan o hubiese con qué comprarlo; nada de eso, el hambre siguió todavía.
Pese a que había que victorear por decreto y "espontáneamente" la presencia de Franco y todo lo franquista, sin olvidar que la Iglesia española rogaba por él a todas horas,bendecía lo habido y por haber, no se vio a España emerger hasta que en la década del 50 llegaron, como los turistas, las industrias foráneas, aprovechando la miseria del país. Y en el 60 se fueron un par de millones de españoles a trabajar a Europa, los cuales, como españoles, enviaban sus ahorros a las cajas y bancos, logrando así contribuir "al engrandecimiento de España", que, naturalmente, era cosa del "gran estadista, que regía los destinos de la patria con mano recta y sabia" pues no en vano "había sido elegido para tan gran destino por la gracia de Dios".
O sea, que la Iglesia siempre estaba ahí- es decir, siempre está aquí, en cualquier fecha, en España.Incluso ahora en que le está cayendo encima lo que ella manipula y tergiversa: su descrédito y sus vicios. Vicios que son delitos,cometidos en muchos países donde los abusos a miles de niños en muchos de sus templos y conventos, tal como se viene s
abiendo en estas fechas más o menos próximas, no deja de ser un asqueante y repugnante acto llamado pedofilia, donde se degrada la vida y la moral de los niños violados. Incluso, como se ha publicado, sobre niños deficientes mentales -o psíquicos.Nueva y peligrosa señal de tráfico.
Internet hizo posible que llegase a
nosotros , de la que no vamos a decir más.
Tema este para largo, pues ante tantodesmadre y tanta corrupción, desde las cúpulas clericales salen diciendo que es una ofensiva contra el Papa,una difamación y una imperdonable calumnia que el Santo Padre, en su infinita bondad, como la de Dos, todo lo perdona. Ya se ve. Sobre todo perdona a los sacerdotes pedófilos. O violadores. En estos casos, la Iglesia tiene un largo rosario de penitencias que no se sabe si con confesar desaparecerán de su historia. Creo que no.
Y pues que ayer fue 14 de Abril, antes de que se llegue "con flores a María," tendremos --supongo-- tiempo para divagar otro poco sobre lo que le está cayendo encima a la Iglesia; eso sí, por su culpa y por el vicio de muchos--o pocos-- de sus sacerdotes, protegidos y disculpados con lenguajes sibilinos y conceptos retorcidos. La Iglesia y el Estado debieran de estar separados.Y el día que eso se logre, será también una gran fecha para España.









