Mis Libros: CON LA CRUZ A CUESTAS

En poesía Toda, colección que dirige el poeta y abogado Félix Alonso Royano, se ha publicado un libro nuestro, "Con la Cruz a Cuestas", que tal vez resulte para más de cuatro puritanos, irredento y, para otros, motivo de excomunión y de arder en los fuegos que la Inquisición prendía y donde, como ejemplo de la caridad cristiana que enarbolaban, echaban a las llamas a los pecadores...
De ese libro extraemos un poema, La señorita de la biblia, para exponerlo en este espacio y ver, si ello es posible, hasta dónde llega...

LA SEÑORITA DE LA BIBLIA

Llegó con su maleta rebruñida,
la altiva señorita vendedora
de Biblias, a mi casa. Y enseguida,
de mi vida para ella pecadora,
decía de mi alma y de mi vida
que ella podría ser la salvadora...

Abrió de par en par el libro santo
y hablóme de versículos y citas;
del cielo, del Señor y, yo entretanto,
dejándola decir y contar cuitas
que un día llegarán, callo y aguanto
y finjo interesarme por su canto
de extrañas profecías infinitas...

La altiva señorita, muestra abierta
la Biblia,que es lo suyo, y no desiste
en hacerme creer, pues a mi puerta
ha vuelto muchas veces,donde insiste,
con el libro en la mano y bien despierta,
en pasar otra vez a ver si acierta
en saber esta vez en qué consiste
mi actitud negadora a lo que oferta."

Que por supuesto, como consta escrito,
es convencerme religiosamente...
Y ha vuelto otra vez más adonde habito,
en la mano la Biblia y, nuevamente,
insiste como ayer.."porque hoy presiente
que algo ha de cambiar", pues mi delito
de no creer en nada consecuente,
"por fuerza tendrá fin, muy prontamente"
y que ella ha de lograr, sin mayor grito,
el triunfo sobre mí, por insistente"...

La altiva señorita, Biblia en mano
( y acaso más sonriente cada día),
ha vuelto otra vez más y más temprano,
"a ver -sólo por ver-- lo que yo hacía..
y vio que aquella vez no vino en vano,
pues supo nada más que yo le abría
que el cielo para alguno bajaría,
y el cielo por ser cielo y ser arcano
por siempre imaginó que alcanzaría...

Aquel día, sin Biblia, ante el pagano
se avino a razonar lo que creía...
y todo lo que Dios, gran soberano,
premiaba con amor si amor había...
Aquel día la altiva señorita
no habló de salvación ni de pecado;
ni aquel día la Biblia fue su cita...
Aquel día juzgó que fue bendita
la Biblia y la razón y el resultado,
de Dios al cabo premio, al ver logrado
el triunfo del amor, no de la cuita...

Aquel día, Señor, hubo un suceso
que nunca se sabrá, pero que ha sido
principio de algo nuevo conocido
y de algo que se inicia con un beso
y acaba en un ensueño perseguido
de total libertad...
La Biblia es eso:
compartir el amor, sin más proceso
que haberlo disfrutado y compartido...
................................................................
La altiva señorita, punto y raya,
renuncia a la misión a que ha venido...
Sin embargo, al salir, ha sonreído,
dejando por trofeo de batalla
la Biblia que otras veces ha traído
y que esta vez dejó, no por olvido,
sino por la razón que el verso calla...

Albino SUAREZ

1 comentario:

Smartphone dijo...

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